La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres, pero aún persisten muchos mitos y tabúes en torno a su impacto en la sexualidad. Tres expertas —la nutricionista Marta Marcè, la sexóloga Ana Lombardía y la ginecóloga Bárbara Fernández del Bas— comparten claves esenciales para entender los cambios que ocurren en el cuerpo y aprender a disfrutar de una vida sexual plena durante esta fase.
10 claves para mantener una sexualidad saludable en la menopausia
1. El deseo no desaparece, cambia de forma

Uno de los mayores temores asociados a la menopausia es la pérdida del deseo sexual. Sin embargo, las expertas coinciden en que no se trata de una desaparición, sino de una transformación. Con la disminución de estrógenos y testosterona, el deseo puede dejar de ser espontáneo para volverse más responsivo. Esto quiere decir que ya no surge de forma automática, sino que se activa en un contexto adecuado: con conexión emocional, intimidad, estímulos y tiempo suficiente. Entender esta diferencia ayuda a reducir la presión y a vivir la sexualidad con mayor naturalidad.
2. Deseo y excitación son procesos distintos
La sexóloga Ana Lombardía subraya que el deseo y la excitación no son lo mismo. El primero es un impulso psicológico, mientras que la excitación es la respuesta fisiológica del cuerpo, como la lubricación o el aumento del flujo sanguíneo genital. Aunque los cambios hormonales afectan a ambos, el contexto emocional, la relación de pareja y la autoestima juegan un papel fundamental. Saber distinguirlos permite abordar cada aspecto con estrategias adecuadas y sin frustraciones innecesarias.
3. Los cambios hormonales afectan la respuesta sexual
La bajada de estrógenos influye directamente en los tejidos genitales, provocando una disminución de la lubricación, menor elasticidad y sensibilidad. Estos síntomas forman parte del llamado síndrome genitourinario de la menopausia, que puede causar sequedad vaginal, molestias o dolor durante las relaciones. Bárbara Fernández del Bas insiste en que no hay que normalizar el malestar: estas condiciones tienen explicación y tratamiento, y es fundamental buscar ayuda para recuperar el bienestar.
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En la menopausia, el tiempo necesario para alcanzar la excitación suele aumentar. Esto no es un problema, sino una adaptación natural. Ana Lombardía destaca que el juego previo, las caricias, la intimidad y la paciencia cobran mayor relevancia. “No es que tardes demasiado, es que tu cuerpo necesita otro ritmo”, explica. Ajustar las expectativas y dedicar más tiempo a la preliminar puede marcar una gran diferencia en la experiencia sexual.
5. El uso de lubricantes es una herramienta de bienestar
Ante la disminución de la lubricación natural, el uso de lubricantes pasa de ser opcional a ser una herramienta esencial. Marta Marcè advierte contra el mito de que necesitar ayuda significa que “el cuerpo falla”. En realidad, es una respuesta lógica a un cambio fisiológico. Elegir lubricantes adecuados —preferiblemente sin perfumes ni alcohol— mejora la comodidad y permite disfrutar de las relaciones sin tensión ni dolor.
6. El dolor no es normal ni debe tolerarse
Si las relaciones se vuelven incómodas o dolorosas, no se trata de algo inevitable. Al contrario, es una señal que debe atenderse. El dolor puede generar ansiedad, anticipación negativa e incluso evitación, lo que termina afectando al deseo. Consultar con un especialista permite identificar las causas y aplicar tratamientos efectivos, desde hidratantes vaginales hasta terapias hormonales locales, que mejoran significativamente la calidad de vida.
7. La alimentación influye en la libido
La nutrición tiene un impacto directo en la salud hormonal y emocional. Cuando el cuerpo no recibe suficientes nutrientes, entra en un estado de alerta en el que prioriza funciones vitales y reduce otras, como la sexualidad. Marcè recomienda una alimentación equilibrada, rica en proteínas, grasas saludables y micronutrientes, para mantener el metabolismo, la energía y el equilibrio hormonal, factores clave para mantener el deseo.
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La casa de los espíritus llega a Prime Video y esto es todo lo que debes saber8. Estrés y mala calidad del sueño reducen el deseo
Los niveles elevados de cortisol, la hormona del estrés, y la falta de descanso afectan negativamente la respuesta sexual. Además, durante la perimenopausia, el sistema hormonal se vuelve más sensible al estrés, lo que dificulta su regulación. Para que el deseo se active, el cuerpo necesita relajación, presencia y conexión. Mejorar la calidad del sueño, practicar técnicas de relajación y gestionar el estrés son pasos fundamentales para recuperar el equilibrio.
9. El ejercicio físico reactiva la respuesta sexual
El movimiento no solo mejora la condición física, sino que también estimula la liberación de endorfinas y dopamina, neurotransmisores clave para el bienestar y la motivación. El ejercicio de fuerza, en particular, mejora la circulación, reduce la inflamación crónica y aumenta la energía. Además, sentirse más fuerte y conectada con el cuerpo favorece la confianza y facilita la respuesta sexual.
10. Entender los cambios permite redescubrir el placer
El deseo en la menopausia no desaparece, sino que se reconstruye. Como señala Marta Marcè, muchas mujeres descubren que el placer ya no llega de forma automática, sino que se construye a través del autocuidado, la conexión emocional y el conocimiento del propio cuerpo. Entender qué lo activa ahora —tanto física como emocionalmente— abre la puerta a una sexualidad plena, aunque distinta a la de otras etapas de la vida.
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