La 83.ª edición de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid ha dejado huella en el calendario internacional de la moda, consolidando una vez más el dinamismo creativo y técnico de la industria española. Entre pasarelas en IFEMA, presentaciones en el Palacio Fernán Núñez y despliegues artísticos en espacios simbólicos, la semana de la moda madrileña reunió a firmas consolidadas y nuevos talentos bajo un denominador común: la narrativa visual. Desde homenajes al arte y la literatura hasta exploraciones de identidad y sostenibilidad, los diseñadores aprovecharon la pasarela no solo para mostrar colecciones, sino para contar historias.
Un recorrido por las pasarelas más destacadas
Johanna Ortiz abrió la cita con una colección que fusionó su universo tropical con referencias españolas, trasladando sus icónicos estampados florales a contextos invernales mediante pieles de borrego, terciopelo y cuero. Los pantalones de aire gaucho, las chaquetas bolero y los cinturones con pompones que cruzaban prendas enteras evidenciaron una transición estacional lograda, construyendo un puente entre climas y culturas.
Pedro del Hierro presentó *Jardín de Invierno*, una colección inspirada en *El Principito* y acompañada por la Orquesta Sinfónica de Madrid. La pasarela se transformó en un invernadero simbólico, donde siluetas estructuradas se equilibraban con bases relajadas y tonos pastel. Detalles como lazos y cinturones acentuaron un universo delicado, casi onírico, que elevó la moda a experiencia sensorial.
Juan Vidal miró hacia Oriente, específicamente a Turquía, a través de una paleta dominada por rojos, granates, lilas y dorados. Sus bordados de atauriques y el uso de texturas ricas construyeron una colección con carga emocional, donde el viaje no era solo geográfico, sino introspectivo.
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- Teresa Helbig presentó Savage Swans, una propuesta entre lo romántico y lo teatral. Sus siluetas en movimiento, con texturas que parecían sonar al caminar, reforzaron su estilo distintivo: una tensión equilibrada entre fuerza y sutileza. Helbig no desfila, narra.
- Ernesto Naranjo apostó por el contraste: amarillos limón, lavandas, rosas y detalles de pelo que interrumpían la elegancia clásica. Volúmenes y materiales dispares se combinaron con precisión artística, demostrando que lo inesperado puede ser armónico.
- En Mans, Jaime Álvarez se inspiró en las mariposas de Vincent van Gogh. Cuellos abiertos, lazos, colores intensos y siluetas en movimiento conformaron una colección que parecía respirar, convirtiendo la pasarela en un lienzo vivo.
- Ynés Suelves eligió lo simbólico: corazones, mariposas y, sobre todo, la rosa como hilo conductor. Con líneas fluidas y estampados que evocaban bocetos, su desfile fue un homenaje silencioso a la artesanía y la feminidad.
Jc Pajares celebró su décimo aniversario con La Pieza 0,0, un proyecto colaborativo con estudiantes de la Universidad Nebrija y el Istituto Marangoni, con el apoyo de Seagram’s 0,0%. Tomando el pádel como referencia estética, la colección se convirtió en una plataforma para el talento emergente, combinando innovación formal con formación práctica.
Ágatha Ruiz de la Prada volvió a su esencia: el juego. Para su colección otoño-invierno 2026, incorporó inteligencia artificial para reinterpretar sus símbolos más icónicos. Lanas, tafetán, pana y pelo se combinaron en un ejercicio de volumen y contraste que, pese a la tecnología, sigue siendo profundamente humano y reconocible.
Lola Casemunt by Maite trajo el regreso a la pasarela de la modelo catalana Vanessa Lorenzo, que abrió el desfile. La colección comenzó con una estética contenida —tonos apagados, brillos sutiles, abrigos de pelo— para luego explotar en un giro ochentero: *animal print*, lentejuelas y hombreras. Un maximalismo calculado que confirma su ADN estético.
Cierre con fuerza y diversidad
Acromatyx, con su línea Fe_male 009, apostó por el negro absoluto, americanas con efecto piel y tops corsé que subían hasta la barbilla. La firma de Xavi García y Franx de Cristal reafirmó que una identidad clara no necesita justificaciones.
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La chaqueta que todas las fashionistas esconden (y cómo conseguirla)La noche final incluyó la entrega de los premios NARS, que reconocieron a Julia Pacha como mejor modelo y a José Belmonte como mejor maquillador, recordando que la moda también se construye desde los márgenes de la pasarela.
El broche definitivo lo puso la pasarela EGO, plataforma para marcas emergentes como Maison Gracen, Bonet, Maikarfi, Mericusan, Pat Equilux, Pringa, Eaftimos, Rià Egea, Cucifolio y Antonio Acuario. Aquí prevalecieron la superposición, la mezcla de materiales, una estética más *underground* y un enfoque conceptual por encima del comercial. Un recordatorio necesario: el futuro de la moda se teje en los márgenes.
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