El color chartreuse irrumpió con fuerza en la temporada primavera-verano 2026, posicionándose como una de las tonalidades más destacadas en pasarelas, calles y eventos de moda. Aunque su nombre aún genera cierta confusión, este matiz entre verde y amarillo ha logrado captar la atención de diseñadores, celebrities y amantes de la moda, convirtiéndose en un fenómeno cromático que domina las tendencias. A simple vista, el chartreuse puede evocar un verde lima o un amarillo verdoso intenso, pero su esencia reside en ese equilibrio ácido y vibrante que lo hace tan distintivo.
Un tono con historia y personalidad
El origen del nombre “chartreuse” se remonta al siglo XVII, cuando monjes cartujos del monasterio homónimo en los Alpes franceses crearon un licor herbal que presentaba dos variantes: una verde y otra amarilla. Fue precisamente el tono verde del licor el que dio nombre a este peculiar matiz, que desde entonces ha ido apareciendo de forma intermitente en la moda, siempre con un aire audaz y sofisticado.
Durante la pasada temporada, firmas como Balenciaga, Chanel, Dior y Burberry apostaron por versiones más puristas del chartreuse, destacando su versatilidad en siluetas depuradas, abrigos oversize, faldas estructuradas y accesorios llamativos. Mientras Balenciaga y Alaïa optaron por un verde amarillento muy puro, Chanel lo suavizó ligeramente hacia un verde manzana, y Coperni o Maitrepierre lo llevaron a terrenos más ácidos, cercanos al neón. Según datos de Google Trends, las búsquedas relacionadas con “verde chartreuse” y “verde neón” alcanzaron su pico en los últimos meses, y los vestidos en este tono registraron un aumento del 250% en interés durante la temporada de graduaciones.
De los looks de calle a la historia de la alfombra roja

- En el street style, el chartreuse se impone sobre todo en vestidos de corte sencillo, combinados con piezas neutras como botas negras, zapatos nude o bolsos básicos. El total look en este color, aunque arriesgado, también ha ganado adeptos, especialmente cuando se acompaña de accesorios contrastantes, como bolsos de rayas o joyas metálicas.
- Uno de los momentos icónicos del chartreuse en la historia de la moda ocurrió en los Premios Oscar de 1997, cuando Nicole Kidman lució un vestido columna en este tono diseñado por John Galliano para Dior. Bautizado como “Absinthe”, el diseño causó polémica en su momento: Joan Rivers lo calificó como “el verde más feo que haya visto”, pero con el paso del tiempo se convirtió en un hito. La hija de Rivers, Melissa, lo consideró un antes y un después en el red carpet, señalando que marcó el inicio de la alfombra roja como pasarela de autor.
- El vestido, parte de la colección de Alta Costura primavera-verano 1997, tuvo incluso un obstáculo previo: la socialité Anne Bass tenía la prioridad sobre esa pieza, y Dior tuvo que pedir su autorización para que Kidman lo estrenara. Tras varias pruebas en Londres, la actriz lo lució con seguridad, aunque años después confesó haberse sentido “un poco exagerada”. Hoy, lo recuerda como uno de sus looks favoritos.
Más allá de Kidman, otras figuras han apostado por el chartreuse en momentos clave. Elle Macpherson lo llevó a la Met Gala 2005 con un diseño de Calvin Klein, combinado con chanclas transparentes, en una elección que aún hoy considera entre sus más memorables. Y en las páginas de Vogue, este color ha tenido presencia desde los años 20, con ejemplos en colecciones de Jean Patou, Mainbocher y las hermanas Callot, que lo combinaban con naranjas y contrastes tonales. En los 80, Yves Saint Laurent y Karl Lagerfeld lo integraron en sus propuestas con lazos exagerados y looks completos, reforzando su carácter dramático y elegante.
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El chartreuse no es una novedad, pero su resurgimiento en 2026 demuestra que los colores atrevidos siguen teniendo espacio en una moda cada vez más consciente del impacto visual. Desde los vestidos de satén en los años 30 hasta los conjuntos de Alexander McQueen en Givenchy en 1997, este tono ha sabido adaptarse sin perder su esencia provocadora. Hoy, con diseñadores como Alessandro Michele retomando su espíritu en Valentino, o Dries Van Noten explorándolo en sus últimas colecciones, el chartreuse confirma que no solo está de moda: está reescribiendo la paleta cromática de la temporada.
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