Liza Minnelli, ícono indiscutible del entretenimiento, ha vivido una vida tan intensa como su presencia escénica. A sus 80 años, la hija de la legendaria Judy Garland y del director Vincente Minnelli ha acumulado una trayectoria repleta de éxitos, escándalos, amistades inesperadas y momentos que parecen sacados de una película. Ahora, en sus nuevas memorias tituladas *Kids, Wait Till You Hear This!* (*Niños, esperen a oír esto*), Minnelli desvela con franqueza los capítulos más íntimos, sorprendentes y a veces turbios de su existencia, desde sus primeros pasos en Hollywood hasta sus batallas personales con la salud, el amor y las drogas.
Entre amistades reales y romances explosivos
Una de las revelaciones más conmovedoras del libro es su profunda amistad con la princesa Diana. Ambas se conocieron en diversos eventos benéficos y conciertos en Londres, pero trascendieron lo protocolario para construir una conexión genuina. Minnelli relata que compartían no solo el peso de pertenecer a familias bajo constante escrutinio mediático, sino también la necesidad de protegerse mutuamente. Diana le confiaba sus penas matrimoniales y la apodó “la dama luchadora”, un apelativo que Minnelli recuerda con orgullo. “Lo que más recuerdo es su gesto amistoso, escuchándome con muchísima atención”, escribe. Y añade una reflexión cargada de emoción: “No tengo pruebas de ello, pero estoy convencida de que si la princesa Diana viviera, sus hijos no enfrentarían los dilemas actuales. Eran las personas más importantes de su vida, y viceversa”.
Un amor prohibido con Martin Scorsese

- Minnelli conoció a Martin Scorsese durante el rodaje de *New York, New York* (1977), donde interpretó a una cantante de jazz junto a Robert De Niro.
- En pleno rodaje, y a pesar de estar ambos casados —ella con Jack Haley Jr., hijo del actor que interpretó al Hombre de Hojalata en *El mago de Oz*—, nació una relación apasionada y caótica.
- Scorsese, descrito por Minnelli como un hombre de “atractivo diabólico”, compartía con ella el amor por el cine y una intensidad emocional que alimentaba su romance.
- El triángulo amoroso se volvió aún más complicado cuando Scorsese descubrió que Minnelli también mantenía una relación con el bailarín Mikhail Baryshnikov, lo que desencadenó una escena de gritos y confrontación entre ambos hombres.
“Nuestra historia de amor tenía más capas que una lasaña”, escribe Minnelli con su característico humor. “Los dos éramos italianos, apasionados, intensos”.
El otro lado de Studio 54
Studio 54 fue el epicentro de la noche neoyorquina en los años 70, un templo del lujo, la libertad y el exceso donde se codeaban estrellas como Elizabeth Taylor, Andy Warhol o Michael Jackson. Minnelli fue una de sus asistentes más emblemáticas, pero en sus memorias revela una realidad oculta tras las luces estroboscópicas: la adicción. En pleno auge del club, ella ya luchaba contra una grave dependencia de pastillas y alcohol. “¿Por qué preocuparme por mi ‘modesto’ consumo de pastillas y alcohol cuando estaba de fiesta en una pista de baile con gente que hacía lo mismo?”, reflexiona con ironía amarga.
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Rosalía colapsa en Milán y suspende concierto por grave intoxicaciónPara Minnelli, existían dos Studio 54: el que el mundo imaginaba y el que ella vivía, un mundo de negación, espejos rotos y noches sin fin.
Un legado compartido con Michael Jackson
Una de las anécdotas más inesperadas del libro es su influencia en uno de los pasos de baile más icónicos de la historia: el moonwalk. Minnelli cuenta que mientras actuaba en Brasil, vio a unos bailarines locales “deslizándose exageradamente” y se lo mostró a su amigo Michael Jackson durante una visita. “Le encantó”, escribe. El intercambio era parte de su amistad: años antes, Jackson le había enseñado el movimiento que luego se convertiría en su famoso *shuffle* escénico. “Éramos maestros y alumnos el uno del otro”, recuerda.
Matrimonios, errores y autodescubrimiento
Minnelli ha estado casada cuatro veces, y en sus memorias no escatima críticas, especialmente hacia su último matrimonio con el productor David Gest, con quien estuvo oficialmente unida apenas 16 meses. “Está claro que había bebido cuando me casé con este payaso”, escribe sin tapujos. Detalla un matrimonio plagado de abusos verbales y físicos, manipulación financiera y comportamientos absurdos: Gest usó su tarjeta American Express para pagar una boda de 3,2 millones de dólares, devolvió regalos de boda y cumpleaños para quedarse con el dinero, robó su icónico bombín de *Cabaret* y hasta contrató a alguien para espiarla cuando salía con amigos. “Se maquillaba más que yo y me robaba las pestañas postizas”, revela.
Tras su muerte en 2016, Minnelli no dudó en hacer un guiño a su madre y exclamar: “¡Ding dong, la bruja ha muerto!”, recordando el famoso momento de *El mago de Oz*.
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Masali Baduza la revelación de Los Bridgerton que nadie esperabaA pesar de todo, Minnelli sigue creyendo en el amor. Su manifiesto de citas actual es tan desinhibido como su personalidad: “Idealmente, me encantaría salir con un hombre mayor, elegante, que vista bien y sea asquerosamente rico. Y también con un tipo de unos 40 años que se apasione por algo... Por último, estaría bien verme un par de veces por semana con un chico de 18 años del que no sé ni el nombre”.
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