Cuando se trata de conseguir un acabado de base de maquillaje natural que imite a la perfección la piel real, pocas personas tienen tanto que enseñar como Hiromi Ueda, Maquilladora Global de Armani Beauty. Nacida en Osaka y formada en los rigurosos estándares del cuidado de la piel japonés, Ueda ha convertido la aplicación del maquillaje en un arte sutil donde la luminosidad, la hidratación y la armonía con el rostro son prioridad absoluta. Durante una reciente masterclass en Madrid, compartió cuatro técnicas clave para lograr ese deseado efecto de “segunda piel” que tanto se lleva hoy en día.
Secretos de una base impecable al estilo japonés
Lejos de los métodos tradicionales de cobertura total, el enfoque de Ueda se inspira profundamente en la filosofía japonesa, donde el cuidado de la piel es una extensión del estilo de vida: la alimentación, la actitud y la rutina diaria influyen directamente en el aspecto del rostro. Por eso, sus consejos van más allá del maquillaje y tocan aspectos previos esenciales para preparar la piel de forma óptima.
Los 4 trucos revelados por Hiromi Ueda

- El truco del tónico en parches: Antes de aplicar cualquier producto, Ueda recomienda colocar algodones empapados en el tónico habitual sobre las zonas más secas del rostro, como las mejillas o la frente. Dejarlos actuar entre 5 y 10 minutos ayuda a equilibrar la hidratación y a que la base se funda mejor con la piel, logrando un acabado más jugoso y uniforme.
- Un masaje facial previo: Un paso imprescindible en su rutina es un breve masaje con la crema hidratante. Con movimientos circulares suaves desde el centro del rostro hacia las orejas, las cejas y la línea del cabello, se estimula la circulación y se mejora la absorción del producto. En el cuello, los movimientos deben ser descendentes, y en la barbilla, puede usarse los nudillos para redefinir su contorno.
- Mezclar base con corrector: Para unificar el tono sin caer en la cobertura pesada, Ueda mezcla una pequeña cantidad de corrector con la base directamente en la palma de la mano. Esta combinación se aplica después con una brocha plana o una esponja, logrando una textura pulida pero natural, sin efecto máscara.
- Usar dos tonos de base: Este es un truco más avanzado, pero altamente efectivo. Aplica un tono que coincida con el color natural de la piel en el centro del rostro, y uno ligeramente más oscuro en los contornos para crear definición y volumen. Para finalizar, recomienda aplicar un toque de iluminador líquido en el dorso de la mano, coger un poco con los dedos y depositarlo con pequeños toques en la parte alta de los pómulos, para un brillo sutil y saludable.
Estos consejos, sencillos pero profundamente pensados, reflejan la esencia del maquillaje japonés: menos es más, y la verdadera belleza reside en realzar lo que ya está ahí. Con técnicas como las de Hiromi Ueda, el maquillaje deja de ser una capa para convertirse en una extensión natural de la piel.
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